lunes, 18 de mayo de 2009

trabajo practico

¿Cuáles son los puntos de contacto entre la formación de los cientistas de la educación y los orientadores? ¿Cuáles son las competencias que comparten?Cabe aclarar que el perfil del profesional le Ciencias de la Educación,esta difuminado por la consonancia con la indefinicion del objeto y la especificidad disciplinar, tiene una imagen asociada con la experticia, en el sentido de que esta formado en una ambigüedad que no le permite ser especialista en nada, es omnipresente y ala ves presente por que puede estar en todos lados y al mismo tiempo en ninguno.Acorde a ésa problemática, son esenciales los elementos teóricos para poder llevar a cabo un proceso de orientación vocacional entendido como el esclarecimiento de las dimensiones subjetivas y objetivas que se ponen en juego en el momento de elección en diferentes etapas de la vida de los sujetos.La vigencia y el desarrollo de una profesión dependen de su habilidad para transformarse a sí misma, de enriquecer en forma continua el conjunto de saberes teóricos y aplicados de su campo y de mantener la permeabilidad suficiente que le garantice la cualidad de multidimensional y transdisciplinariedad. Tal transformación le permite a la profesión alcanzar óptimas condiciones para prestar servicios de calidad, pertinentes, y efectivos para satisfacer con éxito las necesidades y requerimientos de las personas e instituciones a quienes sirve, esto es relativo tanto para los cientistas de la educación como para los orientadores por que continuamente deben acomodarse y adaptarse a determinada situación que se le presente por lo que la transformación de la profesión de orientación es impulsada por la diversidad de necesidades y situaciones presentadas por las personas e instituciones que recurren al profesional de la orientación, este proceso transformador la ha llevado a convertirse en una profesión de tipo multidimensional de servicios humanos. Tanto los educadores como los orientadores enfrentan varios desafíos,uno de esos desafíos se relaciona con las competencias para crear condiciones psicológicas, emocionales y ambientales facilitadoras de los procesos de aprendizaje,otro de los desafíos se refiere a las capacidades para comunicar con eficacia el sistema de significados del campo de la profesión a los aprendices de la misma, ya sea en el campo de la educación como en el de la orientación.La tarea tanto de los educadores como de los orientadores es compleja, por cuanto implica aprender a percibir, entender e interactuar efectivamente, en un espacio determinado, por lo tanto el aprendizaje de lo que constituye la profesión y cómo ejercerla es un reto significativo.Los constantes y marcados cambios en el mundo contemporáneo hacen que los profesores, orientadores deban desarrollar nuevas competencias y habilidades a modo de dar una adecuada respuesta a las recientes demandas que la sociedad hace, de una u otra forma, las competencias que deben lograr se van a relacionar con las tareas que deben realizar.Algunas de las competencias que comparten ambos profesionales, aluden a demostrar profesionalidad y comportamiento ético en el desempeño de sus tareas, tomando en consideración a las características de alumnos o desorientados que tienen a su cargo deben poseer habilidad para apreciar y atender las diferencias del los mismos como así también para diseñar e implementar planificaciones áulicas o programas de orientación.Deben poseer La habilidad para usar el nivel apropiado de lenguaje para poder comunicarse, logrando de esa manera una comunicación efectiva.

sábado, 16 de mayo de 2009

TRABAJO PRÁCTICO Nº 6: Segunda parte
1) Elaborar glosario con los siguientes conceptos:
· Profesión
· Profesionalización
· Profesionalidad
· Campo Profesional
· Identidad Profesional
· Cultura Profesional
· Conocimiento Profesional
2) Explicar las relaciones entre los conceptos, agregar definiciones y otras cuestiones que considere necesario; citar bibliografía.


Es preciso destacar que los conceptos expuestos a continuación resultan ambiguos y polisémicos, según el contexto en el cual se empleen, en tanto son producto de un determinado marco social e ideológico que los legitima.
El concepto de Profesión ha sido históricamente definido como un conjunto de ocupaciones en función de ciertas reglas derivadas de su rol y de su posición dentro de lo social. Profesión “es un significante cuyo concepto socialmente construido varía en el marco de sus relaciones con las condiciones sociales e históricas de su empleo, por lo cual no existe una definición esencial ni única del mismo, y no puede considerarse ni neutro ni científico” (Francisco Imbernón; 1994: 17). En este sentido, constituye un concepto complejo, histórico- social, que puede abordarse desde diferentes perspectivas.
Al respecto, como resultado del enfoque funcionalista se ha construido una especie de tipo ideal de las profesiones que responden a determinadas características preestablecidas. Debido a los profundos cambios en las lógicas del trabajo y en las organizaciones laborales, desde el enfoque estructuralista-simbólico se propuso un concepto superador que vino a reemplazar al de profesión: Campo profesional, siendo éste un espacio estructurado por una serie de posiciones objetivas organizadas jerárquicamente: existen dominantes y dominados. Así, desde esta perspectiva, y en contraposición al funcionalismo, las profesiones no constituyen espacios homogéneos, sino espacios estructurados; esa estructura es la consecuencia de las luchas y relaciones de fuerza que se producen al interior del campo, en un momento determinado de su historia.
El proceso a través del cual se adquieren las características específicas de una profesión se denomina Profesionalización. Es un proceso socializador que va ligado al desarrollo de una cultura profesional donde se adquieren conocimientos, habilidades, destrezas, saberes propios de la especificidad de un rol profesional. Son procesos de formación en pro de un desarrollo.
Francisco Imbernón nos advierte al respecto que la profesionalidad no consiste tanto en una ocupación definida y precisa como en un proceso continuo de búsqueda y perfeccionamiento para el logro de una serie de objetivos, por lo que debe hablarse de diversos estadios de profesionalización, donde se va construyendo la profesión como un proceso dinámico y no estático.
En este sentido, sostiene que actualmente “el desarrollo y las características de las profesiones han variado sustancialmente, convirtiéndose en profesiones que se van adaptando en el proceso práctico de su actividad laboral y que más que tener las características igualitarias de todas las profesiones, se diferencian por su Cultura profesional (Francisco Imbernón; 1994; 13). Este último concepto hace referencia a los saberes, valores, prácticas, lenguaje y reglas que, en conjunto, caracterizan los procesos de interrelación y el funcionamiento al interior de un determinado campo profesional.
En íntima relación con el concepto anterior, se encuentra el de Identidad profesional, definido como el resultado de una serie de transacciones que se desarrollan entre las trayectorias individuales y los sistemas de trabajo y formación, es decir, entre las historias personales que se entrecruzan permanentemente, individual y colectivamente, con los sistemas de trabajo y formación. No podemos hablar de identidad profesional si no existe un sentido de pertenencia, implicación emocional o cognitiva dentro de una cultura profesional y compromiso con ella. La identidad profesional se construye intrasubjetivamente a partir de la interacción con otros dentro de un mismo campo profesional.
El concepto de Profesionalidad hace alusión a las “características y capacidades específicas de la profesión” (Francisco Imbernón; 1994: 14). La profesionalidad es la especificidad de la actuación o del ejercicio profesional en la práctica. Tiene que ver con las características específicas que definen qué es lo que hace un sujeto en un rol determinado y cómo lo hace, en el marco de una cultura organizacional determinada. Esto supone también la apropiación de un Conocimiento profesional, habilidades y destrezas, “esto es, un saber y un saber hacer que da cuenta del campo de problemas que está en el dominio creado por cada profesión” (Espinoza; 2003: 5). Este término apunta al "ser profesional", es decir, al cumplimiento exitoso de las expectativas ligadas al ejercicio de un rol profesional en un contexto de trabajo determinado. Es la especificidad operacional, es decir, la forma o la manera en que se lleva a la práctica una profesión.
Como expresamos anteriormente, el proceso socializador a través del cual se adquieren las características específicas de una profesión se denomina Profesionalización, el cual está ligado al desarrollo de una cultura profesional. Remite al proceso de constitución de una ocupación o actividad social en "profesión", esto es, la adquisición de ciertas capacidades y habilidades especializadas necesarias para su desempeño dentro de un grupo social coordinado y sujeto a control. De este modo, el objetivo de este proceso de socialización consiste en lograr la diferenciación entre los "profesionales" y los "no profesionales.